Peluquero, electricista, entrenador personal, fotógrafo, profesor particular, contable. Quien vende su propio trabajo tiene una ventaja que la empresa no tiene —la recomendación de boca en boca es fuerte— y una desventaja clara: cuando el boca a boca no alcanza, no hay nada en su lugar.
1. Una dirección que sea tuya
Un perfil de red social no aparece bien en la búsqueda y pertenece a la plataforma. Una página sencilla con tu nombre, tu especialidad, dónde atiendes, trabajos hechos y cómo hablar contigo ya resuelve. Si parece mucho, montar esa página lleva un fin de semana.
2. Nombre y especialidad juntos
"María Gómez" no es lo que la gente busca. "María Gómez — fisioterapeuta en Zaragoza" sí. El título de tu página necesita la profesión y la ciudad, porque así es como ocurre la búsqueda.
3. Google Business Profile, con zona de servicio
Un autónomo puede tener ficha sin exponer la dirección de casa: basta registrar la zona atendida. Es gratuito y es lo que trae contacto más rápido.
4. Reseñas de quien ya te contrató
Para un servicio entregado por una persona, una reseña vale más que todo lo que escribas sobre ti mismo. Pídela siempre, el día del trabajo.
5. Estar donde la gente busca tu tipo de servicio
Catálogos profesionales, guías de la ciudad y buscadores de tu ramo traen contacto directo y dejan enlaces apuntando a tu página, lo que la ayuda a aparecer en Google.
Hacerlo uno a uno lleva semanas. Magneth publica tu anuncio en más de 100 buscadores de la red de una sola vez.
El error común
Depender solo de Instagram. Es excelente para mostrar trabajo a quien ya te sigue, y casi inútil para quien busca un profesional ahora mismo y no te conoce. Esa persona está en Google.