WhatsApp convierte mejor que cualquier red social, y castiga más rápido que todas. Es la aplicación más personal que existe, y un mensaje no pedido ahí molesta de un modo en que una publicación en el muro no molesta.
Un grupo de ofertas que construiste tú
Quien entra por voluntad propia quiere recibir. Esa es la diferencia entera entre promoción y correo basura. Un grupo de 200 personas que eligieron estar ahí vale más que una lista de 2.000 contactos raspados.
Deja claro en la descripción qué es el grupo. Filtra: un grupo que manda todo se convierte en un grupo silenciado.
Estados
Solo lo ve quien ya tiene tu número, y no molesta a nadie. Funciona bien para una oferta al día, con foto real y una frase que explique por qué.
Listas de difusión: con cuidado
Solo alcanzan a quien tiene tu número guardado, lo que ya las limita de forma natural. Úsalas con quien ya compró o lo pidió. Disparar a contactos que nunca lo autorizaron lleva a bloqueos, y el volumen de bloqueos tira abajo el número: perder el número en el que funciona tu negocio es difícil de deshacer.
Lo que WhatsApp no hace
Conversa con quien ya alcanzaste. No trae gente nueva. Para que alguien nuevo te encuentre, tienes que estar donde esa persona busca, y eso es la búsqueda.
Una página tuya con tus recomendaciones, publicada en una red de buscadores como Magneth, es lo que alimenta el grupo con gente nueva en lugar de reciclar los mismos contactos.