Tener un sitio terminado y que nadie lo visite es una de las situaciones más comunes de quien pone un negocio en internet. El sitio funciona, está bonito, la dirección es correcta, y las visitas no llegan. No es mala suerte: publicar un sitio no avisa a nadie de que existe.
Hay varias formas de resolverlo, y cuestan cosas distintas. Algunas cuestan dinero, algunas cuestan tiempo, algunas cuestan las dos. Vale conocerlas todas antes de elegir.
Aparecer en la búsqueda de Google
De ahí viene la mayor parte de las visitas de la mayoría de los sitios, y es la única fuente que sigue funcionando mientras duermes. El trabajo de hacer que un sitio aparezca en la búsqueda se llama SEO, y se apoya en tres cosas: lo que está escrito en tus páginas, la estructura del sitio y cuántos otros sitios apuntan al tuyo.
La parte escrita es la que está más bajo tu control. Si alguien busca "reparación de neveras en Sevilla" y tu página se llama "Servicios", no vas a aparecer. Si se llama "Reparación de neveras en Sevilla", la conversación es otra. Escribir en la página exactamente lo que la gente escribe es el paso más barato y más subestimado de todos.
El punto flojo del SEO es el plazo: lleva semanas o meses. Quien necesita visitantes mañana necesita otra cosa en paralelo.
Anuncios pagados
Google Ads y los anuncios en redes sociales entregan visitas el mismo día. Es el camino más rápido que existe y el más fácil de medir. Es también el que deja de funcionar en el instante en que la tarjeta deja de cobrarse, y en mercados reñidos el clic se encarece rápido.
El anuncio pagado funciona bien como acelerador y mal como estrategia única. Quien solo anuncia construye un negocio que alquila tráfico para siempre en lugar de construir el suyo.
Tener otros sitios que apunten al tuyo
Cuando un sitio coloca un enlace al tuyo, le está diciendo a los buscadores que el tuyo existe y vale algo. Esos enlaces se llaman backlinks, y son uno de los criterios más antiguos y estables de quién aparece primero en la búsqueda.
Conseguir esos enlaces a mano es trabajo lento: alianzas, contenido que otros quieran citar, registro en directorios y catálogos de tu ramo. Es exactamente ese trabajo el que Magneth hace de forma organizada: tu anuncio se publica en más de 100 buscadores de nuestra red, cada uno apuntando a tu dirección.
Redes sociales
Instagram, Facebook, TikTok y WhatsApp te ponen delante de quien ya te sigue, y son excelentes si ya tienes público. Para quien empieza tienen un problema: el alcance es prestado. La plataforma decide cuánta gente ve tu contenido, y esa decisión cambia sin avisar.
Usa las redes, pero lleva a la gente a tu sitio. El perfil pertenece a la plataforma; el sitio es tuyo.
Por dónde empezar, en la práctica
Si empiezas hoy y tienes poco tiempo, este es el orden que marca más diferencia por unidad de esfuerzo:
- reescribe el título de cada página para que contenga lo que la gente realmente escribe;
- reclama tu Google Business Profile, si atiendes una zona concreta;
- registra el sitio en catálogos y buscadores de tu ramo, para que los enlaces empiecen a apuntar a él;
- solo entonces, si sobra presupuesto, enciende los anuncios pagados.
Los tres primeros siguen rindiendo después de hechos. El cuarto rinde mientras pagas.